domingo 30 de abril de 2006

de nuevo es domingo, tal como mi amiga raquel me dijo: parece que los días domingo son mis días de escritura, debe ser que es el día que más duermo, por lo gral me levanto a las 11:00, aunque me despierto temprano, bajo a buscar el diario y el desayuno, y mientras leo el diario y veo monitos, me da sueño de nuevo, el resto del día es como fantasmagórico, las horas se marcan sólo porque me llaman a almorzar, el resto del tiempo me quedo en mi pieza, viendo algo de tele, o trabajando en el pc, o simplemente durmiendo. El problema es que, como duermo tanto, después me cuesta dormir en la noche y de ahí empiezan mis problemas de sueño en la semana, porque empiezo el lunes habiendo dormido como tres o cuatro horas efecto del insomnio, post exceso de siesta dominical.

Estoy segura que los que me conocen me dirían que en vez de estar perdiendo el tiempo en este pasatiempo egocéntrico y narcisista, debiera estar estudiando inglés, no sé por qué no lo hago, ya no me disgusta tanto como antes, pero tengo una enorme resistencia, siempre que pienso que me voy a colocar a estudiar, me da sueño, o me acuerdo que tengo que ordenar la pieza, o me pongo a jugar con las fotos, en fin, siempre me escabullo, no sé qué será, mañana me evaluarán, seguro que estoy en pésimo nivel, tengo esperanzas eso sí de mejorar.

Ya me aburrí de nuevo, chao-

domingo 23 de abril de 2006

yo


estoy soy yo, con colores puestos por francisco.

otro domingo

Hoy nuevamente es domingo, han pasado hartas cosas en mi vida, en particular la semana pasada.
Me avisaron que me habían aceptado en Austin, tremenda cosa, no? Van a ser algo más de dos años fuera de Chile, cuando supe el año pasado de la beca, me dieron ganas de llorar, porque estaba con ganas de quedarme un rato acá y hacer algo más que ir de un lado a otro, como he hecho hace varios años. Pero ahora, tengo ganas de irme, no sé qué pasa conmigo acá en Chile, no funco bien con este país, me molesta la agresividad de las personas en la micro, en el metro, en la calle. Somos todos tan poco amables, quisiera estar en un lugar donde no me sienta tan extraña, y paradójicamente me voy a un lugar donde sí voy a ser extranjera, pero parece que es más cosmopolita.
Yo me siento bien ciudadana del mundo, bien desarraigada, he pertenecido a un montón de grupos y me termino saliendo de todos, aunque no reniego de ninguno, es sólo que no soy algo en particular, anoche pensaba que soy una especie de patchwork, como hecha de montones de pedacitos de distintos colores y texturas.
Supongo que a estas alturas de mi vida, ya son varios años de pasar por muchas cosas, debo tener pedazos de distintos géneros, algunos ya desgastados y otros más brillantes.
Lo que me puso triste este fin de semana, es que le mandé un mail a varios de mis amigos contándoles la buena nueva, casi todos me contestaron, pero mr. L no, sé que leyó el mail, estaba en el msn cuando lo mandé, ni siquiera un mínimo comentario, eso me dio pena, esperaba una señal, algo que me dijiera que le importa un poco lo que me pasa, pero nada, como siempre.

En realidad es bien absurdo seguir esperando que alguien te quiera si nunca te ha querido y te ha demostrado de sobra que no le importas, será que es algo masoquista de mi parte?, será que tengo alguna cosa mal en mi cabeza? No lo sé, me gustaría saber por qué estoy en este enganche, que en todo caso no es nuevo, siempre mis amores han sido platónicos, nunca me pescó nadie que yo quisiera, a lo mejor me enamoro de las personas que jamás se enamorarían de mi, sólo para no comprometerme con nadie, aunque yo juro que lo único que quiero es estar con alguien, parece que mi icc dice otra cosa, siempre estoy sola y pensando en alguien que no mueve un dedo por mi.

Si pudiera hacer una pregunta sobre el futuro, me gustaría saber si alguna vez voy a estar con alguien a quien yo quiera y que me quiera. parece súper histérica la pregunta, pero me tiene complicada el tema, no me gusta estar tan sola y cada día estoy más sola, por eso le puse al cuento, premonitorio, porque parece que era lo que me iba a pasar y es lo que me está pasando ahora, ojalá que no sea completamente premonitorio, porque de ser así muy pronto tendría que estar loca.

La semana pasada tuve muchos sueños de terremotos, estaba asustada, porque me imaginé que quizás iba a temblar, pero parece que el terremoto era la noticia de austin, es una tremenda movida de piso, tengo algunas esperanzas respecto a que sea un cambio positivo, estoy tratando de alejar de mi los pensamientos fatalista y pesimistas, pero me acuerdo de chol chol y me da miedo, me sentí muy sola allá, desesperadamente sola, me podía morir y nadie lo iba a saber, por lo menos acá estoy con mi familia, que finalmente son los únicos que siempre están conmigo, los únicos que realmente me sostienen en mis malos y buenos momentos y los únicos que realmente quieren que sea feliz y que están dispuestos a perdonarme todas mis idioteces, egoismos, malos genios, etc.

Lloré harto hace un rato por un mail que me mandó francisco, me gustaría tener la capacidad que parecen tener los hombres de desprenderse tan fácil de todo, cada vez que me separo de algo o de alguien, un pedazo de mi se queda con ese alguien, y yo me quedo un poco adolorida, como si me hubiese sacado un pedazo, a veces me gustaría no sentir tanto, ser un poco más fuerte, me da la sensación que mi piel fuera muy delgada, porque a otros no les duele como me duele a mi, me afectan mucho las cosas, puedo llorar a mares con una película, y no es sólo por la película, es todo, es todo lo que me va desencadenando una película, me acuerdo que lloré mucho con una película coreana, sobre las cuatro estaciones. Lloré, porque el maestro se murió de pena, él entregó todo para su discípulo y falló, se mató en el fuego, en un lago, solo. No quiero morir así de sola, o morirme de soledad.

Ahora me siento profundamente sola, mejor veo la tele, mi fiel compañera.

sábado 8 de abril de 2006

Un cuento premonitorio...

Una mañana fría de septiembre decidió partir; ¿su rumbo? Ni él mismo lo sabía, sólo quería partir, escapar, buscar nuevos horizontes y dar un vuelco a su vida.
Hasta ese día era sólo un ser agobiado, angustiado por una rutina sofocante, que lo sumía cada vez más en un mar de desesperanza. Sin duda -él pensaba-, si esto continua, irremisiblemente terminaré loco o terriblemente amaragado, tengo que hacer algo, pero nada venía a su mente.
Estuvo cuestionándose día tras día durante años, no tenía el valor suficiente para dar un corte definitivo e iniciar una nueva vida. Siempre admirando a los héroes de novelas o películas, decididos, arrogantes, inteligentes...
Su mundo, su estrecho mundo, se limitaba a un departamento pequeño, cómodo, el trayecto a su trabajo, su oficina, la televisión y los libros. ¿Amigos?, no, sólo dos o tres conocidos a los cuales ya casi no veía.
¿Cómo había llegado a tal grado de soledad? Ni él mismo lo sabía, todo se había gestado casi imperceptiblemente, había optado por pensar que ese era su destino y que nada que hiciese lo cambiaría, por eso, aunque quería un cambio, no aspiraba a dejar de estar solo, lo que quería era salir de ese ambiente que lo asfixiaba.
Y así, un día cualquiera, decidió partir. Tomó un bus hacia el sur, siguiendo con su destino de solitario, pero con un paisaje más bello, un aire menos viciado, que le permitiera respirar sin sentir esa opresión que sentía en la ciudad.
Delicados murmullos de la naturaleza coloreaban sus sentidos, su mente divagaba ora cayendo en un pensamiento metafísico, ora, (las más) sólo soñando con una felicidad que nunca alcanzaría.
Sus únicos compañeros eran los sueños, sueños que cada vez se volvían más difíciles de diferenciar de la realidad. Cuando despertba, o mejor digamos, cuando creía que despertaba, era como si él ya no fuese, poco a poco se fue perdiendo en la neblina exquisita de las ensoñaciones.
De cualquier forma, vivir en sueños era más reconfortante que vivir siempre solo, esperando algo que nunca llegaría.
Y así terminó sus días, cuál Penélope, inmerso en fantasías, deteniendo el tiempo en el momento que más le agradaba.
Nunca supimos si era o no feliz, pero al menos sus deseos en forma real no tuvieron forma. Que esto es bueno o no, no lo juzgamos, pero quizás sea una buena filosofía vivir soándo, porque quizás sólo soñemos vivir.

Nada

hola, para pasar algunos ratos de ocio, de angustia, de ilusión, d lo que sea.