Me preguntaste si había dado de baja este blog, te dije que no, porque efectivamente no lo he pensado, sólo me falta tiempo.
A propósito de Blogs, ayer estuve recorriendo algunos y me vi dando vueltas en torno a una cuasi investigación: resulta que cuando lees algo y ese algo tiene un comentario y el comentario te llama la atención, te vas sumergiendo, casi sin darte cuenta, en un largo laberinto de escrituras, de personas, de pronto pareciera ser que nos conocemos y me acordé que existe una teoría que dice que todos estamos a siete pasos de cualquier persona en el mundo. Si esto es así, debiera ser entonces, que blogeando debería poder llegar a mis conocidos a través de los conocidos de ellos.
El punto es que en este espacio virtual, se juega mucho a generar nuevas imágenes de sí mismo y en cierta forma a mantener un cierto anonimato. Eso a noche me empezó a incomodar, en un momento me sentí escarbando en los espacios de otras personas y eso que veía era bastante similar a mi, ahí ya la sensación fue un poco persecutoria, podría ser que esas tres personas estemos en una situación similar?????
Anoche decidí no seguir con eso, me pareció un poco enfermizo de mi parte, mejor es escribir de lo cotidiano, de lo real e irreal, de las fantasías, deseos, miedos, esperanzas, etc.
Hoy era el cumpleaños de mi sobrino, había contratado unas payasas para que estuviera entretenido y las payasas no llegaron, me sentí mal, decepcionada y decepcionante, en un momento estaba tan fome el cumple, que pensé en llamar otros payasos de urgencia, lo hice, pero no había payasos SOS, así que tuve que resignarme a la fomedad y a la falta de creatividad mia y de mi family. Afortunadamente, hacia el final del cumpleaños, a mi cuñada se le ocurrió hace una sillita musical, creo que eso salvó un poco la ocasión, todo lo demás fue demasiado fome y lento, lo lamento mucho por mi sobrino, tenía ganas de haberlo visto muy feliz, mal que mal, es probable que no celebre de nuevo con él hasta en unos dos años más y para ese tiempo ya va a ser un adolescente, no un niño con cara de ingenuidad como hoy. Tan ingenuo, que me pregunta cuántas vidas le quedan, porque se cayó de un árbol y se pegó muy fuerte. Creo que cuando vuelva ya no tendré ese tipo de preguntas y eso me apena.
Detesto los payasos, siempre los he detestado y ahora los detesto más todavía.