
Desde que volví del último viaje de trabajo, el tema recurrente y cotidiano ha sido la honestidad, la honradez, la ética y claro; no podía ser de otra manera dada la enorme cantidad de sucesos que han acontecido. Sin embargo, me doy cuenta que es un tema que tiene que ver no sólo con mi trabajo, sino más bien, tiene que ver con las relaciones más cercanas que tengo.
Aunque creo que percibo bastante bien a las personas, cuando hay afectos de por medio mi "barómetro" falla y a veces se cae muy fuerte, lo cual me produce unos golpes de los que me cuesta recuperarme.
Me gustaría tener algún parámetro objetivo, que me permitiera disminuir los errores, o al menos estar más preparada para esos "eventos", supongo al mismo tiempo, que es parte del aprendizaje de la vida el ir afinando las orejas y la percepción, supongo que eso es parte de la sabiduría que se gana con los años y que las canas van reflejando en las cabezas que habitan este mundo.
Quizás porque no tengo canas, mi sabiduría está aún muy escondida, solamente puedo dar cuenta de lo que me duele, pero no puedo evitar acercarme a ello. Me dijo alguien por ahí, que estoy tropezando con la misma piedra, quizás no es es exactamente la misma, pero es el mismo tipo de piedra y la verdad es que ya no quiero estar en la misma de siempre, esperando, aguantando, soportando, entendiendo, en fin, todos los ando se pueden ir por donde quieran, pero que sea bien lejos de mi.
Espero que las diosas y dioses o quienquiera que me pueda ayudar, me tienda una mano para no caer de nuevo y para aprender a alejarme de lo que no es honesto, claro y verdadero.
Le dedico estas palabras a francisco, mi última gran decepción, seguro que me la busqué, no puedo negar mi responsabilidad, pero eso no alcanza para justificar nada, uno es como es aquí y en la quebrada del ají y prefiero alguien bruto y verdadero, que alguien dulce y mentiroso.
una noche de furia,
primavera que no llega (menos mal)
octubre 06