Fiebrura
Hoy toqué la frente de mi sobrina porque pensé que tenía fiebre, ella, linda como siempre, me dijo: tienes que tomarme la fiebrura con el termómetro, esa frase dicha con su vocecita dulce, me ha acompañado todo el día. Me encantan esas palabras que ella inventa a cada rato y que me regala siempre con una sonrisa y un beso. Es obvio, si uno tiene fiebre, lo que se debería medir es la fiebrura y no la temperatura, esa lógica me gusta, tan simple, tan transparente. Me encanta que me diga: tía, no tenemos nada para ti, cuando sé que tendrán para mi el ritual de los regalos de cumpleaños infaltables en estas fechas.
En estos días que ella ha dormido conmigo, me despierto siempre temprano, pero me quedo pensando o mirando como duerme, de pronto ella abre sus ojos, me da un beso y me dice: tía ya está claro, quiero mi leche y o voy por su leche, que ya casi había olvidado cómo preparar, pero ahora ya sé cómo le gusta y que siempre me pide su mamadera de hipopótamos. Es increíble cómo esas cosas me hacen tan feliz. Aunque obvio, a veces me aburro, sobre todo cuando se pone peleadora con su hermano o cuando está muy gritona, pero creo que nos hemos llegado a entender bien en estas tres semanas que llevo acá. Ahora ya no quiere dormir con mi mamá, sube derecho a mi pieza y no hay como sacarla de ahí, así que estado con dolor de cuello hace varios días, termino atravezada en la cama (duermo en una cama muy pequeña), pero no me importa, porque me encanta dormir con ella y abrazarla.
Pensé que iba a estar más estresada estos días, pero no, sólo he dormido mucho y no sé si es por la anemia o es simplemente que quiero estar y no estar, como dijo mi amiga ELy, estoy como en el limbo, en una transición que no termino por entender.
He encontrado tan sucio Santiago, lleno de humo y papeles en el suelo, con un lenguaje sucio y gente sucia. Extraño lo verde es Austin, extraño los árboles frondosos y gigantes y extraño mi bicicleta, pero nada más, a veces siento como si nunca me hubiese ido, se me va desdibujando Austin tan rápido, quisiera que otras cosas se fueran así de rápido, pero no es algo voluntario, sólo pasa con algunas cosas y personas. Me doy cuenta que a pesar que tengo una excelente memoria, hay cosas y personas que se me van demasiado fácil, hay tantas y tontas cosas de las que no me acuerdo, si no fuera por mis amigas, creo que no sabría de prácticamente la mitad de mi vida, será que soy muchas personas en diferentes momentos?
Me acordaba hoy de los indicadores no tradicionales de desarrollo que pensamos hace un tiempo atrás con unos amigos, hay dos que son clarísimos y los experimentamos hoy con mi amiga Ely: las señalizaciones de tránsito y los baños: mientras más desarrollado un país, las letras de las señalizaciones son más grandes y están mejor ubicadas y diseñadas. Mientras más desarrollado un país, los baños son más limpios, cómodos y espaciosos. Chile tiene pésimas señalizaciones, sobre todo en las carreteras nuevas que han construído y de los baños ni hablar, la mayoría son minúsculos (cuando hay), sucios, y más encima nunca tienen papel higiénico y papel para secarse las manos, parece que el jabón es considerado un lujo y la decadencia es máxima cuando una señora te cobra 100 o 200 pesos para dejarte entrar a un baño húmedo, mal oliente y con un pedazo de papel del más barato. De acuerdo a estos indicadores no tradicionales, estamos bastante lejos de ser un país desarrollado, más bien diría que somos como una imitación barata de una pintura conocida.
Ahora veo el exorcismo de Emily Rose y ya no puede seguir escribiendo.


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